El personaje de Sandra Bullock decía en la película “28 días” que “se define la demencia como la obsesión por hacer siempre lo mismo, esperando conseguir resultados diferentes”.

Ya hemos comentado en post anteriores uno de los principios básicos de la innovación –o al menos de la Innovación por Objetivos– que dice: Innovación = diferenciación. Es decir, Innovación es “cualquier cosa” que nos permita obtener una posición diferencial y/o mejor en un mercado determinado, mejor frente a la competencia o frente a nosotros mismos, en cualquier aspecto del modelo de negocio y teniendo en cuenta que sólo es Innovación una vez que se ha implementado.

Vamos por una vez a ver no las consecuencias de esto sino los precedentes. Obtener una posición diferente o mejor implica hacer algo diferente o de una forma diferente a lo que solemos hacer, en uno o varios aspectos, y sin dejar por ello de ejecutar normalmente el resto de procesos y acciones habituales de la empresa.

Ahora bien, ¿qué pasa si cultivamos naranjas? …naturalmente que obtenemos naranjas, y no otra cosa. No se obtienen frutos diferentes cultivando el mismo árbol. Si queremos que nuestro campo dé algo además de las naranjas tendremos que plantar también otros frutales y cultivarlos.

Por tanto, la gestión de la Innovación requiere de un trabajo paralelo a los procesos “ordinarios” de la empresa y además esos trabajos deberán realizarse de una forma específica para obtener ese tipo de fruto. Del mismo modo, dos cultivos diferentes requieren también diferentes trabajos, plazos, agua y condiciones, y podemos contar con que el segundo no dará un fruto adecuado si le aplicamos el proceso de cultivo del primero.

En otras palabras, no podemos esperar resultados diferentes si hacemos siempre las mismas cosas, por lo que necesitamos un proceso de generación de innovaciones específico, diferente a los procesos ordinarios y paralelo a estos.