La imagen típica que asociamos a la Innovación es la de la INSPIRACIÓN PUNTUAL, la de ese momento de extraordinaria lucidez que nos permite ver clara la innovación.

No es que esos momentos no existan –son como las meigas, que “haberlas hailas”–, pero mucho no se dejan ver y en cualquier caso está claro que esta práctica da frutos puntualmente y no de forma sistemática. Es más, no controlamos cuándo se va a producir,
…o si se va a producir.
…ni por supuesto si la innovación “inspirada” estará alineada con aquellos aspectos del negocio que más interesan a la empresa.

La innovación espontánea no nos sirve pues como método para conseguir posiciones diferenciales y mejores de una forma sistemática y deliberada. En realidad, sabemos que Newton, Arquímedes o Einstein realizaban un trabajo sistemático y esforzado que desembocó en sus innovaciones –en su caso descubrimientos científicos–.

Ahora… ¿es posible establecer una metodología que sistematice la producción de innovaciones en la empresa?
Bien… preguntémonos ahora qué sabemos sobre producir innovaciones. A menudo, lo que nos viene a la mente como método para generar innovaciones son las Técnicas Creativas
…o de una forma gráfica, la bombilla!!!

¿Es esto suficiente? Es más, ¿realmente este es el núcleo de la capacidad innovadora de una empresa? Es decir, reunimos un grupo de personas, aplicamos una técnica creativa, sacamos ideas… pero veamos, para empezar, si no se ha establecido un objetivo a conseguir con ello ¿a dónde se dirigen esas ideas?
…cada idea apuntará en una dirección
…provocará un movimiento innovador errático,
…e incluso es probable que los movimientos se anulen entre sí.

¿Qué pasa si establecemos un objetivo a conseguir con esas innovaciones?…
…que se produce un movimiento innovador coherente,
…y que ese movimiento se produce hacia donde realmente conviene a la empresa.

Por tanto, antes de reunir a un equipo y aplicar Técnicas Creativas necesitamos establecer los Objetivos a lograr mediante la Innovación.

La creatividad sin un objetivo –tácito o explícito– puede llegar a ser arte, pero nunca será innovación.