Señoras y señores, de eso es precisamente de lo que se trata. Otra cosa es arte en el mejor de los casos, y en el peor, perder el tiempo lamentablemente.

Dice el comercial «nada ocurre hasta que no se ha hecho la venta». Luego está el financiero, con los pies aún más pegados al suelo si cabe, que dice «nada ocurre… ¡hasta que no se ha cobrado!», y hay que reconocerle especialmente en estos momentos que tiene toda la razón. Pues bien, el innovador dice «nada ocurre hasta que la idea se ha implementado y se ha obtenido algún resultado».

En la Innovación por Objetivos, se trata de establecer objetivos que proporcionen a la empresa diferenciación o una mejor posición para competir. Se trata luego de producir de forma sistemática innovaciones y mejoras hasta alcanzar esos objetivos. Y se trata finalmente y sobre todo, de obtener resultados cuantificados … en moneda!

En otras palabras, cualquier sistema de gestión de la innovación en la empresa debería orientarse a hacer posible la máxima: Innovación = €

Bien, por supuesto cuando hablamos de euros o dólares estamos hablando del indicador de éxito rey en el entorno empresarial. Naturalmente, en determinadas unidades empresariales y especialmente en instituciones sin ánimo de lucro, cualquier sistema de gestión de la innovación que merezca ese nombre deberá hacer posible que Innovación = indicador de éxito principal que la entidad o institución maneje, …pero ya hablaremos de eso en otro post.

¿Y qué pasa con la innovación en intangibles? Todo en la empresa tiene un impacto económico, tanto que me voy a ahorrar decir que “debe tenerlo”. Ya sea a corto o largo plazo, deliberadamente o no, en mayor o menor medida, con consecuencias positivas o negativas, cada acción emprendida en una empresa tiene un impacto económico en la misma, en sus empleados y en su entorno, …y la innovación no va a ser desde luego una excepción. Otra cosa muy diferente es que, a menudo y muy especialmente en innovaciones intangibles, dicho impacto sea difícil de medir. Deberemos echarle imaginación, medir quizá indirectamente o al menos realizar una estimación que nos ofrezca la suficiente confianza.

Lo que no podemos es renunciar a tener una idea de lo que una determinada innovación va a aportarnos económicamente tan sólo porque su medida ofrece dificultades. Y mucho menos obviar el hecho de que el fin último de la innovación en la empresa es mejorar sus resultados económicos a medio o largo plazo, y a ser posible los de sus stakeholders.