Me contaba ayer mi amigo y compañero del IESE Carlos Sebastià su preocupación por la situación actual de crisis y cómo esto afecta a las iniciativas innovadoras. Cito textualmente:

“El momento actual es un arma de doble filo. Muchas incertidumbres y muchas opciones.

Por un lado y como tú dices en el comentario de Innovación = €, sin resultados no hay futuro, y la situación está carente de €, por lo que resulta muy complicado y en ocasiones muy valiente, apostar por la innovación, emprender, investigar y atacar frentes que nos parecen llenos de potencial y que en otros momentos no dudaríamos. Esto provoca la obsolescencia y el anquilosamiento de la empresa o del individuo, y crea un círculo vicioso, que te aleja de la vanguardia y te aboca al monótono día a día y del que resulta cada vez más difícil salir.”

Reza el dicho que el mejor momento para arreglar el tejado es cuando luce el sol. Esto es bien cierto y parece cargar de razón a quien opina que no es este el mejor momento para innovar. No obstante, aún es más cierto que la magnitud de la ventaja que el motor innovador puede otorgarnos frente a nuestros competidores es mucho mayor cuando sus motores están a medio gas, ya sea por prudencia, falta de financiación o crisis manifiesta.

Si nos fijamos, ambos enfoques no son opuestos sino complementarios y están comunicando de una misma necesidad: diferenciación!