Acabo de leer un interesante artículo sobre cultura de la innovación, escrito por los profesores del IESE Paddy Miller y Brankovic Azra, y me han llamado la atención dos palabras que me gustan, sobre todo cuando se trata de innovación: ‘target’ y ‘sustainable’. Sin embargo, he echado de menos otras dos: resultados y métricas.

Exacto! Quizá algunos estén pensando… ¿las métricas y la cultura, no son como el aceite y el agua? ¿realmente podemos unir la cultura y las métricas? No sólo podemos, sino que es extremadamente recomendable. Y es que, además de las prácticas creativas y la función cultural de los líderes mencionados por Miller y Brankovic, no hay mejor manera de convencer a las personas para que adopten una actitud innovadora que mostrarles resultados que puedan sentir como convenientes para sí mismos. Y cuando digo resultados estoy hablando de hechos cuantificados.

Para construir la cultura de la innovación es desde luego preferible contar con hechos que satisfagan diversos niveles de la pirámide de Maslow (por mencionar un concepto ampliamente conocido), desde ayudar a lograr los objetivos particulares de las personas hasta fomentar el orgullo de ser parte de algo más grande que ellos mismos. Una cultura construida sobre el convencimiento íntimo de que es algo positivo y conveniente es una cultura con raíces sólidas, y ni que decir tiene que sus posibilidades de consolidación son infinitamente mayores.

Por ejemplo,

Hecho: Los autores de las ideas reciben su primera valoración dentro del plazo de 7 días que la empresa había prometido (hecho cuantificado).
Efecto: La gente piensa “Bien, parece que se lo toman en serio; tengo ideas y creo que mi contribución realmente puede aportar cosas a la empresa, voy a seguir participando en esto de la innovación”.

Hecho: Enseñamos a los directores de operaciones y de ventas datos cuantificados de los resultados del último proyecto innovador, que ha sido capaz de reducir los tiempos de entrega de nuestros productos en un 30% (resultados cuantificados).
Efecto: Los directores piensan “Vaya, esto es interesante! Creo que voy a seguir aportando gente de mi departamento a los proyectos de innovación”. Y cuando hayan visto este tipo de hechos cuantificados unas cuantas veces más, es probable que incluso añadan “¿Sabes qué? Creo que estaría dispuesto a renunciar a algo de mi presupuesto si esto de la innovación me sigue reportando resultados como estos, porque parece que vale la pena”.

Bien, quizá la manera de exponerlo sea algo caricaturesca, pero realmente no hay mejor camino para construir una nueva “manera de hacer las cosas” en la empresa, y por lo tanto una Cultura de Innovación.

Puede leer aquí el artículo mencionado publicado en el IESE Insight:
http://insight.iese.edu/doc.aspx?id=1195&ar=16