Cultura de Innovación

Ideas: ¿cultivas o fabricas?

Todos sabemos que tener nuevas ideas buenas y rentables no es cosa fácil. La mayoría de las “buenas ideas” resultan no ser tan buenas, factibles o rentables como en un primer momento nos pareció. Es normal. Se hace por tanto necesario disponer de un abundante caudal de ideas prometedoras y coherentes, para extraer de ahí las que merezcan completar su desarrollo, hasta convertirse en innovaciones efectivas verdaderamente rentables.

La creatividad sin objetivos no es suficiente para innovar

La imagen típica que asociamos a la Innovación es la de la INSPIRACIÓN PUNTUAL, la de ese momento de extraordinaria lucidez que nos permite ver clara la innovación. No es que esos momentos no existan –son como las meigas, que “haberlas hailas”–, pero mucho no se dejan ver y en cualquier caso está claro que esta práctica da frutos puntualmente y no de forma sistemática. Es más, no controlamos cuándo

Innovación = €

Señoras y señores, de eso es precisamente de lo que se trata. Otra cosa es arte en el mejor de los casos, y en el peor, perder el tiempo lamentablemente. Dice el comercial «nada ocurre hasta que no se ha hecho la venta». Luego está el financiero, con los pies aún más pegados al suelo si cabe, que dice «nada ocurre… ¡hasta que no se ha cobrado!», y hay que