La actitud positiva

La innovación no se construye ni mucho menos sólo con actitud positiva, ni simplemente repitiéndonos lo estupendos que somos y lo lejos que podemos llegar. Eso está claro y cualquiera que haya intentado implantar la innovación sólo con estas piezas, conoce el corto recorrido que puede llegar a tener.

No obstante, la actitud positiva (por decirlo de un modo sintético) juega un papel muy importante en la movilización de la organización hacia la innovación, la creatividad y la sostenibilidad de la propia innovación. En este post nos centramos en cómo la actitud positiva hace que la innovación sea más sostenible, y en tres acciones relativamente sencillas que puedes llevar a cabo para cultivarla.

Hoy vemos cómo la actitud positiva hace que la innovación sea más sostenible, y 3 acciones relativamente sencillas que puedes realizar para cultivarla.El miedo al cambio, los obstáculos propios de la Innovación y a menudo el retraso en la obtención de resultados, suelen provocar que las personas se desanimen. El desaliento lleva al derrotismo, a ver las contras antes que los pros, lo que debilita nuestra creencia en que realmente podemos desarrollar innovaciones con impacto. Llegados a este punto, sólo nos quedan las amarguras de un trabajo que no está dando resultados, tal como decíamos. Como consecuencia la motivación desaparece, y sin motivación para hacer ese trabajo extra (recordad que la innovación discurre paralela al resto de funciones de la empresa) la innovación languidece hasta morir.

El desaliento es humano (como lo es la creatividad o la capacidad de innovar), así que no vamos a pretender que no exista. Sin embargo, puesto que queda claro que el desaliento mal gestionado es un desencadenante de la muerte de la innovación en una organización, sí que es conveniente que lo gestionemos. Este es un tema muy amplio y naturalmente no vamos a hacer en este post un compendio de técnicas de motivación. Si veremos en cambio tres hábitos concretos encaminados específicamente a combatir el desaliento de la organización y a acostumbrarla a afrontar la innovación de forma positiva y proactiva. Son acciones un tanto sorprendentes, lo reconozco, aunque muy efectivas. Además tienen una ventaja adicional, y es que tras realizarlas durante el tiempo suficiente se convierten en hábitos de la organización, y se incorporan a su cultura de la innovación. A partir de ese momento funcionarán poco menos que en piloto automático con un mínimo de atención.

 

1) Usa construcciones gramaticales en positivo

Procura establecer el hábito de utilizar construcciones gramaticales en positivo. El uso de estas estructuras positivas nos predispone inconscientemente a adoptar un modo proactivo, en vez de a estar a la defensiva, a enfocarnos al logro de los desafíos antes que a evitar las amenazas. Cuando el uso del lenguaje en positivo se convierte en un hábito, este se interioriza como actitud positiva.

Céntrate inicialmente en las comunicaciones sobre innovación (desde eventos hasta cartelería) y en los equipos de innovación, cuidando tanto la comunicación informal (discusiones del equipo, conversaciones de pasillo…) como la formal (establecimiento de objetivos, comunicados, informes…).

Empieza por lo que SÍ se ha de conseguir o hacer, y deja para el final o elimina las referencias a lo que NO debe hacerse.Por ejemplo, al comunicar una tarea empieza por lo que SÍ se ha de conseguir o hacer, y deja para el final (o elimina si es posible) las referencias a lo que no debe hacerse. Si te paras a pensarlo, incluso las restricciones pueden expresarse en positivo. Por ejemplo, “Los costes del proyecto deben ajustarse a lo presupuestado, o menor” en vez de “Los costes del proyecto no deben superar lo presupuestado”.

Del mismo modo, formula los objetivos de innovación como lo que se quiere ganar, y no como lo que no se quiere perder. Por ejemplo, es preferible plantear el objetivo de conseguir “Aumentar la tasa de satisfacción hasta el 85%”, que “Reducir la tasa de insatisfacción hasta el 15%”. Atención, cuida también los indicadores de éxito para que sean consistentes con este enfoque y se midan en positivo.

2) Rechaza las construcciones del tipo “Es que…” o “Ya, pero…”.

En general, rechaza cualquier frase que incluya expresiones que sirven para responder introduciendo en primer lugar los aspectos negativos, obstáculos o cosas que “no se pueden hacer”.

Cuando alguien se dirija a ti de esta forma y le digas que debe reformular la frase evitando esas expresiones, estarás forzando a tu interlocutor a cambiar el chip, a enfocarse a las soluciones y posibilidades y a abandonar el estancamiento que supone quedarse con lo que no se puede hacer.La gente vendrá a ti sabiendo que debe enfocarse a soluciones y que las excusas u obstáculos no sirven contigo.

A veces no es tanto un tema de desaliento como de falta de compromiso (o directamente de escaqueo). En estas ocasiones, usar esta técnica obliga a la persona a abandonar el confortable refugio de una buena excusa y a afrontar sus responsabilidades.

Cuando esto se convierta en una costumbre conocida, la gente vendrá a ti sabiendo que debe enfocarse a soluciones y que las excusas u obstáculos no sirven contigo. Y esto enlaza con el tercer punto…

3) Da ejemplo, extiende estos hábitos y exige su cumplimiento.

Extender estas costumbres en el uso del lenguaje facilita una mejor interiorización de la actitud positiva en las personas. Para ello, es imprescindible tu ejemplo y el de la alta dirección, reflejándolo en todas sus comunicaciones (sobre todo las verbales).

Una vez que este ejemplo siente cátedra (no antes), exige a los directivos que cumplan también con este hábito, y que lo extiendan a los mandos intermedios. Pon especial cuidado en los líderes de los equipos de innovación y demas personas clave en relación con la innovación.

Deja para el final al resto de personas de la compañía, ya que será más fácil que adopten esta costumbre si ven que es una realidad consolidada en los cuadros directivos.

 

Como ves, se trata de tres acciones relativamente sencillas (en el sentido de poco complejas, no de que no requieran esfuerzo), en las que puedes trabajar para combatir el desánimo y favorecer el enraizamiento de las actitudes positivas entre las personas de tu organización. Confío en que te servirán de ayuda. En caso de que ya las hayas usado, ¿quieres compartir los resultados y obstáculos que encontraste?

Un saludo y buena innovación!

(imagen creada por fd’s Flickr Toys)